lunes, 28 de mayo de 2012

CRISIS EN NUESTRA IDENTIDAD



La Historia de nuestro país, a menudo es  explicada en las salas de clase desde el punto  de vista de los  enfrentamientos  bélicos. Entendiendo que una nación debe necesariamente fundarse en la paz, día a día, a través de un proceso. Entonces resulta una deformación que su recorrido se instruya marcando acontecimientos que son solo “hechos de armas”. Esta práctica se refresca además  con el programa de efemérides escolares dedicado –de modo frecuente- a destacar hechos  beligerantes. Lamentablemente nuestra enseñanza gira en torno a tres “ejes de interés”:
  •        Uno, la guerra de Arauco.
  •        El otro, la guerra de la Independencia.
  •        El tercero, la guerra del Pacífico.

En cada uno de estos escenarios, así vistos de esta manera,  la objetividad se pierde. El maniqueísmo se impone de “pe a pa”. En el primer escenario el “bien” lo representan los mapuches (valor “coraje”). El “mal” los conquistadores (disvalor “codicia”). En el segundo, los patriotas son quienes lideran el progresismo liberal y los realistas, el fanatismo obscurantista (…) En el último, los chilenos son héroes invictos. Villanos y cobardes los peruanos y bolivianos.

Existen otros dos “centros de interés” de naturaleza secundaria, pero igualmente perjudiciales. Uno, al finalizar el siglo XIX la denominada “Pacificación de la Araucanía”. Allí se produce un desvío. Ahora los mapuches personifican la brutalidad y constituyen un obstáculo. Los “buenos”, en cambio, son los chilenos que, como filántropos, imponen la civilización a la patria araucana. Así se legitima un brutal etnocidio que, en la imaginería popular, se atribuye a España.
El otro es la usurpación de la Patagonia por Argentina. Se internaliza – a horcajadas de tal tema- la odiosidad a la patria de José de San Martín y Domingo F. Sarmiento. Sus habitantes serían fanfarrones y expansionistas y nuestra diplomacia blanda y torpe por aceptar siempre el arbitraje y la mediación en pleitos limítrofes.

…los conquistadores constituyen el patriciado del país. Merecen homenaje equivalente al que enaltece a los mapuches. Separatistas y monárquicos protagonizan la guerra civil entre liberalismo y absolutismo que desgarra al Imperio, aquel sobre el cual “no se ponía el sol”. Chilenos, peruanos, bolivianos y argentinos integran una nación que comparte el mismo horizonte y tendrá –para sacudirse del atraso y la dependencia- que afrontar el desafío de mancomunarse. Lo amerindio constituye uno de los dos componentes fundacionales. Negarlo es ignorancia. Juzgarlo un lastre, usando la expresión “indio” como estigma, encubre racismo... Una genuina reforma educativa debe empujar el enjuiciamiento de este circuito de estereotipos. Así podrá superarse nuestra crisis de identidad. Esa anomalía abre las puertas a devastadora globalización que beneficia a los imperialismos.


 Autor: Profesor Pedro Godoy
Extracto parafraseado en Didáctica de la Historia UNAP ¿“Como se Enseña Historia de Chile”? 

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